Me gustaría dar mi personal agradecimiento a uno de los principales artífices de la segunda Copa de Europa del FC Barcelona.
Siempre quedará en la memoria de los barcelonistas su gol en la final de París (a la que asistí) y su posterior celebración. Recuerdo con emoción, la grada del estadio temblando debido a los saltos de los aficionados, abrazándose entre sí, incluso entre gente que no se conocía de nada (se me pone “la gallina de piel”).
Gracias también por asimilar la suplencia cuando Rijkaard lo ha creído conveniente, sin dar motivos para hablar a los medios de comunicación. Gracias por tu “locura” controlada, en tu afán por crear juego de ataque.
Siempre tendrás el cariño de los aficionados
sabiodeporte.



