Quien lo ha visto y quien lo ve. Ronald Koeman, el héroe de Wembley, el gran ídolo de la afición barcelonista, el referente del Dream Team y estandarte del juego vistoso tan típico del fútbol holandés, está pasando seguramente, por una de sus peores situaciones como profesional.
El Valencia ha pasado de estar en puestos europeos, a despedirse totalmente de la liga; de practicar un juego directo a sufrir como el que más para marcar un gol; De luchar por todos los títulos a alegrarse por clasificarse perdiendo el partido.
El problema es precisamente el estilo de juego y la mentalidad. Vamos por partes.
En referencia al estilo de juego, se tiene que destacar que el Valencia tradicionalmente se ha caracterizado por hacer un fútbol directo, con mucho orden defensivo, buscando el contra y sin grandes lucimientos. Koeman entiende el fútbol de otra manera, siempre al toque, buscando abrir las bandas, entendiendo que como más posesión de balón tenga su equipo más posibilidades tiene de marcar goles. Cambiar una filosofía táctica a mitad de temporada es, al menos, una temeridad.
La mentalidad de los jugadores Valecianistas ha jugado una mala pasada al cuerpo técnico de Koeman. El fútbol holandés entiende el fútbol como una filosofía de vida, un esfuerzo por mejorar día a día y unos jugadores tan comprometidos con el proyecto del club como con su propia filosofía. ¿Qué se ha encontrado? todo lo contrario, jugadores encumbrados, sin afán de mejorar, ni siquiera predispuestos a esforzarse por entender una manera diferente de ver el fútbol. Los problemas en el vestuario han sido notorios culminando con la exclusión del equipo de sus principales ”vacas sagradas”.
¿Qué será de Koeman? ¿Qué credibilidad como técnico tiene ahora en España? ¿Alguien lo ve como futuro entrenador del Barça? La verdad es que si la situación del Valencia no se revierte pronto, vamos a verlo de patitas en la calle y buscando equipo para entrenar.




